martes, 14 de agosto de 2018

Tóxico

Hace años que tenía una historia dando vueltas en mi cabeza. La escuche en la tele, un día. Era una entrevista, no se sí a Francella realmente, no se sí en canal 7, pero yo la recuerdo así:
El entrevistador le pregunta por alguna situación triste, del tipo "¿Esto te pone triste?" Y él responde "Triste es ver a tu hija que está contenta, y de un momento para el otro está llorando sin consuelo. Y no poder ayudarla".

A partir de este disparador, me puse a pensar en eso. Y comencé a escribir, quería contar una mini historia, simple. Una relación padre-hija. Y un muro invisible que los separa. No es fácil a veces comunicar lo que nos pasa, y mucho menos a nuestros padres.

Entonces escribí una situación, una joven preparándose para salir, y un padre que está ajeno a todo eso, está tranquilo, viendo la tele, esperando para irse a dormir. En cambio la hija está lista para comenzar la noche. Me parecía interesante la asfixia que sentía el personaje de la hija, y la imposibilidad de seguir disimulando lo que le pasa. Es por eso que su padre, lentamente intenta acompañar a su hija, dandole espacios, silencios y esperando-deseando que su hija se abra hacia el, para poder ayudarla.

Preproducción

En la plaza de mi casa estabamos Pamina, Isa y yo, cuando le desembuché que quería hacer un corto, una historia que tenía guardada hace un montón. El nombre malísimo del guión era "Dolor de padre". No me copaba ni medio el nombre, pero sabía que iba a surgir un reemplazo en cualquier momento.
Pamina me incentivó a que lo hagamos. Yo lo único que puse como meta, fue que lo terminemos antes del 3 de junio, el día del #Niunamenos. Quería y necesitaba ponerme una fecha límite, sino, sé que a veces uno cuelga y no termina sus proyectos.

Así que como la mayoría de las cosas que uno hace a pulmón, conseguimos locación, actores, equipo de filmación y hasta una corrección de guión con Paula Bartolomé, compañera guionista de Acua Mayor. Ya estaba todo listo. No había excusas. Teníamos que hacerlo.

Rodaje y más

Al armar el desglose de escenas, decidimos hacer el rodaje en un sólo día. El mes elegido fue mayo.
Locación: Casa de Pety en Liniers.
Actores: Valentina Sandoval y Pablo Trimarchi.

Salío super rápido y super ameno, justo lo que queríamos con Pam. Las dos solas como técnicas y realizadoras del proyecto, le metimos garra. Obvio que conseguimos ayuda extra, de Carlos, Gabriel, Pety y Lara Zega (una fotógrafa que nos acompañó casi todo el rodaje).

El rodaje es una de las partes más lindas que tiene la realización, el contacto con los actores, la visión del encuadre, y encontrar tomas bellísimas o muy divertidas, no tiene precio.

Luego de la edición y de llegar a la fecha estimada con el corte final, ahora sólo queda moverlo por diferentes festivales, muestras y presentaciones. Porque si uno hace algo, tiene que mostrarlo, no sirve solamente tenerlo guardado en una repisa. Hay que tratar de hacer, lo que se pueda, y con las herramientas que se pueda.

El corto quedó muy bien, y me parece que pude transmitir lo que quería... Ahora será cuestión de que los espectadores opinen.

Si quieren chusmearlos les dejo el link:
https://www.youtube.com/watch?v=DSjUaTGo5hU&t=1s






lunes, 21 de agosto de 2017

¿Docente yo?

Jamás me hubiera pensado como docente. Siempre me pareció que no era lo mio, que no tenía la paciencia ni la pedagogía suficiente para estar al frente de un grupo de personas.
Pero... como varias cosas de la vida. La docencia llegó sin que la buscara. Y se quedó, al menos hasta ahora.
Comencé como docente de un taller de cine, recomendada por un amigo que no pudo agarrar esas dos horas cátedra. Nombre formal: "Taller de lenguaje visual".
El colegio era cerca de mi casa, el horario acotado y a contraturno, el dinero no me importaba (pero, sí, claramente era poco). Para mi lo importante era la experiencia.

Los chicos a los que tenía que darle clases eran jóvenes adultos que estaban entre los 12 y 18 años, terminando la primaria a la noche. Mi taller, una pre-hora no obligatoria, que intentaba (según mi opinión) hacer que los chicos vinieran al colegio, y así lograr que cursen la primaria. Una vez dentro del establecimiento, ya no podían retirarse.

Mi trabajo allí sólo duró un año y medio. Pero conocí unos jóvenes excepcionales. ¿Cómo es que un chico no termina en tiempo y forma la primara? Es lo primero que te preguntas, y después vas conociendo cada historia personal, y vas entendiendo un poco todo... un poco más a esta sociedad.

No es fácil terminar la primaria, si te mudas de una ciudad a la otra, por el trabajo de tus padres; mucho más complicado es, si no tenes ni siquiera un techo estable donde vivir; y también estaría el caso de padres que simplemente no se interesaron en acompañarlos, forzarlos u obligarlos, a que vayan al colegio, y de repente se encontraban con 15 años, terminando 7º grado, simplemente porque se les pasó la vida.

La metodología era con pareja pedagógica, un tallerista y un docente dando las clases, o a veces sólo charlando con los chicos. Mi compañero Tomás, un groso como pocos, fue mostrándome lo interesante de este estilo de docencia. Digo que es un estilo, porque no sabría como encasillarlo. Mi imaginación de lo que serían esas clases nunca tuvo nada que ver con la realidad. Tenés que estar ahí para darte cuenta de lo que estás haciendo. A veces mi planificación, se quedaba en su hoja escrita en word, arial 12 y no llegaba a concretarse, porque la realidad se ve en el día a día. Con las situaciones que trae cada uno a la clase.

Me quedo con un par de recuerdos de ellos, la artista, el tímido con risa bozarrona que no faltaba nunca, el messi que se autoboicoteaba, la que no me tragaba, el enamoradiso, y a los que nunca pude unir nombre con cara, porque sólo vinieron una vez. Cada uno tenía su historia, y yo pasé a formar parte de ellos.

Cambio de institución

Luego, hubo una reestructuración, ya no continuaríamos trabajando en ese colegio. De ahora en más o nos pasabamos a ciertos colegios (acotados), o a contextos de encierro. Institutos de menores. Hay tres en la ciudad en funcionamiento, el Agote, el Belgrano, y el San Martín.

Mi cabeza de nuevo no paraba de pensar qué voy a hacer ahí, cómo será. Pero como venía pasando en mi pequeña carrera docente, dejé que me llevara la corriente y no opuse resistencia. Comencé a trabajar en el Agote y el Belgrano siempre en pareja pedagógica.

Otra vez, al frente de jovenes adultos, ésta vez, presos de su libertad. El motivo: no había confianza aún para saberlo. Al estar frente a ellos, me sorprendió, la capacidad de entender sobre vericuetos legales, mejores y peores defensores, números de leyes, y la gran difencia entre los jóvenes que están hace años dentro de una institución y el que recién entra.

Mi primera clase, les mostré un rápido recorrido del cine, (sigo teniendo como pequeño logro personal que al menos sepan quiénes son los hermanos Lumiere y George Meliès). La primer frase que se me grabó mientras veíamos las imágenes fue de uno de los chicos diciendo a modo de broma a sus compañeros "¿para qué robe?" . Ahí me cayó la ficha de donde estaba.
Una vez decidí mostrarles un cortometraje hecho por César González, un joven que estuvo preso en el instituto Agote y ahora hace cine y poesía. Uno de los jóvenes se interesó más que el resto. Tomó la voz cantante y fue describiendo el barrio que se veía en la pantalla, su barrio. Se reía de ver a sus compañeros. Uno a uno fue nombrando a los diferentes jóvenes, y todos, estaban hoy presos o muertos. Todos. Volvía a caerme la ficha. Esos barrios se vacían de chicos, no por mudarse como pasaría en cualquier barrio, se vacían por circunstacias un poco más extremas: Preso o muerto.

A veces no podes creer porqué están allí, ¿de verdad estaban metidos en esa?, y sí. En la mayoría de los casos, la sociedad decidió darles la espalda, la familia nunca se recompuso para apoyar al joven a que no delinque, no se drogara, o consiguiera servirle un plato de comida. Y salió a la calle, y conoció a la gente que no le convenía y lo llevó por el mal camino.

Hay pequeñas circunstacias que pueden dar un vuelco a tu vida. Qué sería de tu vida, si hubieras ido a entrenar tal día, si no te hubiera carcomido la bronca de no poder tener tal cosa último modelo, si tu compañero no te hubiera convidado droga, si tu familiar no te hubiera cagado tanto a palos, que un día tuvieras que defenderte para sobrevivir, si tu madre no estaría tan drogada como para poder servirte un plato de comida, si tu joven-niña mujer hubiera dejado las drogas el día que se enteró que iba  a ser mamá y hacerte padre. Todas y cada una de las situaciones son las que lo llevaron a estar donde está ahora. ¿Cómo juzgarlo? ¿Qué oportunidad tuvo?

Allí me encuentro ahora, con dos grupos muy diferentes entre sí, uno de jóvenes que todavía tienen la inocencia en los ojos. Que no han, quizas, comprendido dónde están metidos. Y el otro grupo de adultos, ya establecidos dentro de la institución, años y años viviendo allí dentro. Con guardiacárceles, operarios, jueces, abogados, esporádicas visitas, pedidos de salidas transitorias, varias veces denegado.

No es un camino fácil la docencia, pero yo no soy una docente común y corriente. Empecé por otro camino, sin prácticas, ni chicos que se rigen según la norma establecida. Me toca muchas veces estar con chicos de 17 años que no saben ni leer ni escribir. Pero bueno, por algún lado hay que empezar. Sólo espero que este camino que tomé no sea en vano. Hay mucho por hacer.



viernes, 27 de enero de 2017

Cámara fotográfica

La primera vez que agarre una cámara reflex digital y disparé, recuerdo que me salió una sonrisa enorme y profunda, ese día supe lo que quería.

Quería ...
Detener el tiempo,
mirar a través del obturador,
fotografiar el instante,
mirar de otra forma,
disparar con un movimiento de espejos,
que el grano sea casi imperceptible,
medir con la mirada,
enfocar en lo importante,
definir una mirada.
encontrar mi mirada sobre el mundo a través de una cámara.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Retratos mios por otras personas

Encontre una serie de retratos que pueden llegar a darme a conocer un poco más...
Lo que uno escribe ayuda a conocer  una persona, pero una imagen.... uhhhfff una imagen vale más que mil palabras"...

Retrato de Joaquín Serpe.
Año 2007
Foto tomada en rodaje del corto "La manzana"
Año 2009









  


Foto por Leandro Sánchez.
Año 2010
















Retrato por Pamina Goldernberg Thiery.
Año 2013









Foto por Nicolas Mikey. Rodaje de Teaser de "Crónicas del exilio"
Año 2015

Foto por Leandro Sánchez.
Año 2016

miércoles, 19 de octubre de 2016

#NosotrasParamos #Vivasnosqueremos #Niunamenos

¿Cansadas de sentir miedo? ¿De que nos maten?

La verdad que si. Mi mayor miedo siempre era a que me roben, pero en realidad creo que también temía a otros tipos de abuso, pero los ensolapaba con un posible robo. Recuerdo corriendo las ultimas dos cuadras de la avenida principal a mi casa. Pasar la reja, y decir. Listo. Estoy salvada.

Siempre me creí muy independiente y caminaba sola de noche o madrugada, me volvía en transporte público, o en remises o taxi sola. La verdad es que tuve suerte, suerte de no haberme cruzado con alguien que quisiera lastimarme.

Porque a los 11-12-13 años tenemos que soportar que un tipo nos muestre su miembro al costado de la via, o en un puente peatonal. Que otro loquito, se te acerque con una bicicleta y te diga que quiere ir a un hotel con  vos. ¿Para asustarte, aterrarte? Lo logró, eso seguro. O simplemente es una persona que no está cuerda.
La gente tiene problemas, Pero ¿dónde empieza el problema? en casa, en la escuela, en que simplemente son hombres. No, también nos matamos entre nosotras. Entonces, ¿cómo hacemos para solucionar esto?


Yo  marcho, porque no se que más se puede hacer como sociedad. La justicia los deja libres, se burlan de las mujeres que denuncian, o no cuidan a una persona que pide ayuda.


jueves, 7 de julio de 2016

Niña con tacones

Recién leí algo así como que si no usaste la ropa de señora de tu mamá, tacones, cartera, joyas, pintalabios, etc, etc; no tuviste infancia.

Partamos de la base, que mi mamá jamás uso tacos. Nunca se pinto los labios, y sus joyas... son una cadenita de oro, que no se saca desde antes que yo llegara a este mundo.

Ella no es esos objetos. La verdad es que si me tenía que disfrazar de ella, tenía que ponerme unos suecos de madera Doctor Scholl, que eran durísimos. Labiales en mi casa nunca hubo, y ahora en la mía tampoco. Las carteras siempre fueron negras y grandes para poder llevar un buen libro que leer.

Yo no fui esa niña con tacones, ni tampoco jugué con joyas. Si tuve que robarle algo a mi mamá para jugar, era su tiempo, sus abrazos cuando me sentaba sobre ella en su silla frente a la computadora. Y muchas veces lloraba ahí, ella nunca esperaba una respuesta al "¿Qué me pasaba?" simplemente entendía que necesitaba un abrazo. Ella fue y sigue siendo mi ídola.


domingo, 19 de junio de 2016

Mi papá siempre detrás del disparador

Si quiero buscar fotos de mi papá hay... no voy a mentir, pero si tengo que pensar en una foto, pienso más bien en las que él sacó.
Siempre tenía la cámara con un rollo lista para sacar, y si veía algo que merecía quedar en el recuerdo, iba rapidito a buscar la cámara en el cajón del modular del living. Y tenía que disparar rápido y a veces seguido, no vaya a ser que se le escapara el momento.
Fotos variadas, como sus hijos durmiendo, mi mamá y yo cocinando, alguno estudiando, y las imperdibles caras de mi mamá que no quería una foto.
Esas fotos enmarcan un recuerdo, un momento, que quedó captado por sus ojos. Y esa mirada es la que me encantaría retratar algún día.

Mi papá nunca quizo más que la cámara casera de rollo ni la kodak de 2 megapixeles que quedó para usar porque nadie la quería. Su mirada, su enfoque es el arte que yo recuerdo.